VIRGEN MARíA
Una de las notas características de la espiritualidad
del Carmelo es la presencia de la Virgen María en nuestra
vida, la comunión con su persona, la imitación de
sus virtudes, el culto de especial veneración. El Carmelo,
según una expresión medieval, es "todo de María".
No se trata pues de una nota marginal del carisma,
sino de una de las expresiones más íntimas y más
queridas de nuestra tradición. 
En el título de la Orden con su explícita
alusión a la Virgen se encuentra el sentido pleno de nuestra
identidad en la Iglesia como Orden vinculada a María. "El
Carmelo es totalmente mariano" (León XIII), como reconoce
la Iglesia.
La presencia de la Virgen en nuestras comunidades acrecienta el
sentido de "familia", por la constante y común
referencia a la Virgen como presencia materna en medio de sus hijos
e hijas; la dedicación a su amor y a su culto, como especial
consagración, determina la intensidad del culto mariano,
dentro de la más pura tradición litúrgica y
espiritual de la Iglesia, renovada actualmente por las orientaciones
del Concilio Vaticano II.
La consagración religiosa y la vida cristiana vivida en el
Carmelo tienen como meta, según la espiritualidad de la Orden,
la perfección de la caridad, del amor de Dios y del prójimo;
la tensión hacia la santidad que caracteriza nuestra vida
tiene en la Virgen María no sólo el modelo mas alto
sino también la compañía mas eficaz.
I. LA ESPIRITUALIDAD MARIANA DE LA ORDEN
1. En los orígenes de nuestra devoción
mariana
Hay tres palabras claves que sintetizan los orígenes
de nuestra relación carismática con la Virgen María:
el lugar del Monte Carmelo, el nombre o título mariano de
la Orden, la explícita mención de la dedicación
de la Orden del Carmelo al servicio de nuestra Señora.
a. El lugar: una capilla en honor de la Virgen
María en el Monte Carmelo
Un anónimo peregrino de principios del siglo
XIII nos ofrece, en un documento sobre los caminos y peregrinaciones
de la Tierra Santa, el primer testimonio histórico mariano
acerca de la Orden. Nos habla de una "muy bella y pequeña
iglesia de nuestra Señora que los ermitaños latinos,
llamados "Hermanos del Carmelo" tenían en el Wadi
'ain es-Siah. Otra redacción del mismo manuscrito habla de
una iglesia de nuestra Señora.
Posteriormente el título de la Virgen María se le
dará a todo el monasterio, cuando se amplíe notablemente
la primitiva capilla, como consta en varios documentos antiguos
(cfr. Bullarium Carmelitanum, I, pp. 4 y 28). Este dato primordial
de la capilla del Monte Carmelo dedicada a la Madre de Dios es significativo
y prácticamente es el hecho del que se desprende la más
antigua devoción de los Carmelitas a la Virgen. Desde el
principio de su fundación los Carmelitas han erigido una
pequeña capilla dedicada a la Virgen Madre de Dios en su
misma tierra de Israel.
b. El nombre: "Hermanos de la Bienaventurada
Virgen María del Monte Carmelo"
Así aparece el título de la Orden
en algunos documentos pontificios, con una referencia explícita
a la Virgen María, como consta por la Bulla de Inocencio
IV, Ex parte dilectorum (13-1-1252): "De parte de los amados
hijos, los ermitaños hermanos de la Orden de Santa María
del Monte Carmelo" (Analecta Ordinis Carmelitarum 2 (1911-1913)
p.128). En un documento posterior (20-2-1233) Urbano IV (en la Bula
Quoniam, ut ait) hace referencia al "Prior Provincial de la
Orden de la Bienaventurada María del Monte Carmelo en Tierra
Santa" y añade que en el Monte Carmelo está el
lugar de origen de esta Orden donde se va a edificar un nuevo monasterio
en honor de Dios y "de la dicha Gloriosa Virgen su Patrona"
(Bullarium Carmelitanum I, p.28).
Este nombre, "Hermanos" que es signo de familiaridad e
intimidad con la Virgen, ha sido reconocido por la Iglesia, y será
en adelante fuente de espiritualidad cuando los autores carmelitas
posteriores hablen del "patronazgo de la Virgen" y de
c. La consagración a la Virgen
El Carmelo profesa con su dedicación total
al servicio de Jesucristo como Señor de la Tierra Santa,
según el sentido de seguimiento y de servicio que tiene el
texto inicial de la Regla en su contexto histórico y geográfico,
su total consagración a la Virgen María. Así
lo reconoce un antiguo texto legislativo del Capitulo de Montpellier,
celebrado en 1287: "Imploramos la intercesión de la
gloriosa Virgen María, Madre de Jesús, en cuyo obsequio
y honor fue fundada nuestra religión del Monte Carmelo"
(Cfr. Actas del Capítulo General de Montpellier, Acta Cap.Gen.,
Ed. Wessels-Zimmermann, Roma 1912, p.7). Esta especial consagración
que se une al recuerdo del seguimiento de Cristo tendrá una
lógica consecuencia en la fórmula de la profesión
que incluirá la mención explícita de la entrega
a Dios y a la Bienaventurada Virgen María.
2. Una tradición espiritual viva
Tras los datos históricos reseñados
que pertenecen a los albores de la experiencia mariana del Carmelo,
las Constituciones señalan los elementos mas significativos
de la espiritualidad mariana de Santa Teresa y de San Juan de la
Cruz. Sin embargo podemos condensar en algunas orientaciones la
riqueza doctrinal del espíritu mariano de la Orden, tal como
ha sido vivido a partir de los orígenes, enriquecido por
la devoción y los escritos espirituales de algunos carmelitas
insignes.
a. Los títulos de amor y de veneración.
Se puede afirmar que la antigua tradición
carmelitana ha expresado los vínculos de amor con la Virgen
a través de una serie de títulos relativos al misterio
de María pero percibidos con un sabor especial desde la experiencia
de la vida del Carmelo. Así, en los orígenes, predomina
la denominación de Patrona de la Orden, pero también
se va haciendo camino la expresión más dulce de Madre,
como aparece en fórmulas antiguas de Capítulos y Constituciones,
como estas: "En honor de nuestro Señor Jesucristo y
de la gloriosa Virgen María, Madre de nuestra Orden del Carmelo";
"Para alabanza de Dios y de la bienaventurada Virgen María
Madre de Dios y Madre nuestra", como dicen las Constituciones
de 1369.
En la antífona "Flos Carmeli" se invoca a la Virgen
como "Madre dulce" (Mater mitis) y Juan de Chimineto habla
de María como "fuente de las misericordias y Madre nuestra".
Los dos apelativos están en relación con el misterio
de la Virgen Madre de Dios en la expansión de su maternidad
hacia los hombres. A esty del compromiso de imitar en la Virgen
esta actitud espiritual, simbólicamente reflejada en la capa
blanca del hábito de la Orden.
b. Privilegios para la Orden.
La historia y la espiritualidad mariana de la Orden,
sobre todo durante los siglos XIV-XVI, se enriquecen de motivos
devocionales que van aumentando la tradición histórica
primitiva. La Virgen María aparece como una auténtica
Protectora de la Orden en momentos difíciles de su evolución
y su expansión en Occidente. EL Catálogo de los Santos
Carmelitas ha recogido la visión que el General de la Orden
Simón Stock tuvo hacia el año 1251, cuando la Virgen
se le aparece y le hace entrega del hábito de la Orden asegurándole
la salvación eterna para todos los que lo lleven con devoción.
Al Papa Juan XXII se le atribuye un documento, llamado comúnmente
Bula Sabatina, que lleva la fecha del 3 de marzo de 1322, en el
cual refiere la visión que el mismo Papa tiene de la Virgen
que le promete una protección personal a cambio de la ayuda
que él mismo preste a los Carmelitas; en la Bula se alude
al privilegio de una liberación de las penas del Purgatorio
para todos aquellos que hayan llevado dignamente el Santo Escapularnal
de la aparición de la Virgen a San Simón Stock; de
esta forma el recuerdo de la protección de la Virgen se concentró
en el agradecimiento particular por lo que constituía la
suma y compendio del amor de la Virgen para los Carmelitas: el don
del Santo Escapulario y sus privilegios.
c. Espiritualidad mariana de la Orden: María,
modelo y Madre
Una nota distintiva de la actitud de los Carmelitas
hacia la Virgen María es el deseo de imitar sus virtudes
dentro de la propia profesión religiosa. Ya el conocido teólogo
carmelita Juan Baconthorp (1294-1348) había intentado hacer
en su comentario a la Regla un paralelismo entre la vida del Carmelita
y la vida de la Virgen María; se trata de un principio exegético
de gran importancia porque centra la devoción en la imitación.
Otro gran teólogo, Arnoldo Bostio (1445-1499), ha cantado
en su obra acerca del Patronazgo mariano sobre la Orden, el sentido
de intimidad con la Virgen, la especial filiación del carmelita,
la comunión de bienes con la Madre, el sentido de la "hermandad"
con Ella. El Beato Bautista Mantuano (1447-1516) es un cantor eximio
de la Virgen en su producción poética. Como fieles
intérpretes de la tradición carmelitana llevan a su
esplendor el sentido de la intimidad con la Virgen y su conformación
interior al misterio de María el P. Miguel de San Agustín
(1621-1684) y su dirigida María de
d. Liturgia y devoción popular.
Los Carmelitas han expresado su devoción
y consagración a la Virgen especialmente por medio de la
liturgia. Han erigido templos en su memoria y venerado su imagen.
Los antiguos Rituales de la Orden, a partir del siglo XIII, muestran
el fervor litúrgico del Carmelo en la celebración
de las fiestas marianas de la Iglesia, con la aceptación
de nuevas celebraciones; se trata de fiestas que en otros lugares
y en otras Ordenes, no son acogidas con tanto fervor, como la fiesta
de la Inmaculada Concepción. La fiesta de la Conmemoración
Solemne de la Virgen del Monte Carmelo se convierte en la fiesta
principal. El antiguo rito jerosolimitano, seguido por la Orden,
reserva a María múltiples invocaciones en las horas
canónicas, con antífonas marianas a final de cada
hora y con una solemnización especial de la Salve Regina
de Completas.
En honor de la Virgen se celebran sus misas votivas y el nombre
de María se introduce con frecuencia en los textos litúrgicos
de la toma de hábito y de la profesión. Se puede
3. La espiritualidad mariana en el Carmelo teresiano
La segunda parte del n. 54 de las Constituciones
presenta la lógica continuidad de la experiencia mariana
del Carmelo en Santa Teresa y en San Juan de la Cruz con estas palabras:
"Santa Teresa y San Juan de la Cruz, han reafirmado y renovado
la piedad mariana del Carmelo". Sigue a continuación
una breve y jugosa síntesis del pensamiento mariano de Santa
Teresa y de San Juan de la Cruz. Dentro del espacio que ofrecen
estas páginas de breve comentario vale la pena alargar un
poco más la visión que ofrecen de este punto las Constituciones
para ver hasta qué punto el tema mariano se enriquece en
los Santos de la Orden y como queda configurado actualmente en nuestra
espiritualidad, a partir de la doctrina y experiencia de Teresa
de Jesús, de Juan de la Cruz y de otros testigos eximios
del Carmelo Teresiano. |